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By Akin since 2002
¡Viva!
Viva..., de nuevo.
El despertar fue duro, como siempre. El mas definitivo de los desencantos. Era toda una lucha sólo lograr inspirar el aire suficiente como para borrar la pesadilla de la sensación de asfixia. Lilith Iyapo yació jadeante estremecida por lo violento de su esfuerzo. Su corazón latía demasiado fuerte, demasiado aprisa. Se enroscó en torno a él, fetal, inerme. La circulación empezó a volver a sus brazos y piernas en oleadas de diminutos, exquisitos dolores.
Cuando su cuerpo se calmó, y se fue reconciliando con la reanimación, miró en derredor. La habitación parecía estar iluminada de modo ténue, aunque nunca había despertado bajo una iluminación ténue. Corrigió su pensamiento: la habitación no solo parecía estar ténuemente iluminada, estaba ténuemente iluminada. En un anterior Despertar había decidido que la realidad sería lo que pasase, lo que ella percibiese. Naturalmente se le había ocurrido -¿Cuantas veces se le había ocurrido?- que podía estar loca o drogada, enferma o herida. Pero nada de aquello importaba, no podía importar mientras estuviera confinada de aquel modo, mientras la mantuvieran inerme, sola e ignorante.
Se sentó y se tambaleó, mareada, luego se volvió para mirar el resto de la habitación.
Las paredes eran de color claro..., quizá blancas o grises. La cama era lo que siempre había sido, una plataforma sólida, que cedía algo al tacto y que parecía brotar del suelo. Al otro lado de la habitación había una puerta que probablemene daba a un lavabo. Usualmente, la habitación tenía baño. En dos ocasiones no lo había habido y, metida en un cubículo sin ventanas ni puertas se había visto forzada simplemente a elegir un rincón para hacer sus necesidades.
Fue hasta la puerta, atisbó a través de la uniforme penumbra y comprobó satisfecha que, desde luego, tenía un servicio. Y que este no sólo contenía el retrete y el lavabo, sino además una ducha. ¡Puro lujo!
¿Que mas tenía?
Muy poco. Había otra plataforma, quizá un palmo mas alta que la cama. Podía ser utilizada como mesa, aunque no había silla. Y había algunas cosas sobre ella. Lo primero que descubrió fue la comida. Era el habitual cereal o estofado grumoso, de irreconocible sabor, contenido en un bol comestible que se desintegraría si no se comía también.
Y había algo mas junto al bol. No pudo verlo claramente, así que lo palpó.
¡Ropa! Un montón de ropa doblada. La alzó de un tirón, se le cayó de la ansiedad, la recogió de nuevo y empezó a ponérsela: una chaqueta de color claro que le llegaba hasta las caderas, y unos pantalones largos y sueltos.Ambas prendas estaban hechas con un material fresco y exquisitamente suave que le hizo pensar en la seda pero que, por algún motivo que no pudo racionalizar, no creyó que fuese seda. La chaqueta se adhería a si misma y permanecía cerrada cuando la cerraba, pero se abría con suficiente facilidad cuando se apartaba de los lados frontales. La forma en que se separaban le hizo pensar en el velcro, aunque no veía nada de ese material adhesivo. Los pantalones se cerraban del mismo modo. Desde el primer despertar hasta ahora no le había sido permitida ninguna ropa. Había suplicado que se la dieran pero sus captores habían ignorado sus súplicas. Ahora, vestida, se sintió mas segura que nunca durante su cautiverio. Sabía que era una falsa seguridad, pero había aprendido a saborear cualquier placer, cualquier suplemento a la autoestima que pudiera conseguir.
Mientras abría y cerraba su chaqueta su mano tocó la larga cicatriz que atravesaba su abdomen. Había aparecido, de algún modo, entre su segundo y tercer Despertar: la había examinado temerosa, preguntándose que le habrían hecho. ¿Qué habría ganado o perdido, y por qué? ¿Y qué mas le podían hacer? Ya no poseía a sí misma. Incluso su carne podía ser cortada y cosida sin su consentimiento ni conocimiento.


Este es el inicio de la historia de mi madre. Lilith madre de Akin (el personaje virtual, no el real). Su historia ha sido descatalogada, pero se puede encontrar en segunda mano y ocasión a precio generalmente barato. En palabras de un profesional de esto de la CF que conocí el otro día... (no pongo el nombre pues no le he preguntado si su opinión es publicable) la serie está bien, pero es mejor la otra que tiene y que no ha sido publicada. Al final me temo que tendré que leerla en inglés, y jopé, odio leer inglés. Dado que ningún editor parece dispuesto a arriesgarse... no va a quedar mas remedio. Eso si, como empiece a tomar algo de soltura con el inglix... van a perder a un lector de CF en castellano.

Por si no sabéis de que hablo... soy el de la imagen de arriba, el pequeño.
02:26 del 2003-08-03 # 4 Comentarios

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Comentarios

1
De: Pedro Fecha: 2003-08-03 03:24

De Octavia Butler, también es muy buena Parable of the Talents, pero ningún editor español de ciencia ficción tiene los cojones de publicarlo :-)



2
De: Akin Fecha: 2003-08-03 03:44

Estaba mirando en Amazon por Patternmaster... pero los libros son complicados de encontrar, por Clay's Ark piden 37 libras, y eso usado que ya está descatalogado, los otros en torno a 6-7. Se me va de presupuesto.

Seguro que la marginan por ser negra, mujer y gorda... si es que estos editores...



3
De: Pedro Fecha: 2003-08-03 03:52

Aquí tenemos Patternmaster, así que si lo quieres leer te lo dejamos. Los demás los debo tener en casa de mis padres. Pero un día que pase por allí los traigo.



4
De: Akin Fecha: 2003-08-03 03:57

Ummmm, jeje, pues si, por supuesto.

Pero aviso, leo despacio en idioma imperial... cuando coincidamos de nuevo ya te lo pediré.

Si es que estos frikis son un encanto.