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By Akin since 2002
Estamos en el siglo XIX, un loco que gobierna un país hace leyes que permiten a las mujeres ser médicos, profesoras, ingenieros, incluso que tengan derecho a votar y a dirigir empresas y a gestionar su propio dinero sin depender de su marido o de su padre. Que permite que la gente se case sin un cura y que pueda divorciarse, que obliga a que todos los niños (y niñas) aprendan a leer y a escribir y además estudien historia e idiomas, y que hace que todos tengan vacunas y cuidados médicos si enferman.

La gente lo tacha de intervencionista, visionario y loco.

Sin embargo en el siglo XX todo eso estaba más que logrado y nos parece lo más normal del mundo.

Ahora nos imaginamos en el siglo XXI, un loco hace leyes que obligan a que las mujeres cobren lo mismo que los hombres por similar trabajo, a que haya tantas mujeres como hombres en muchos sectores productivos, a que dirijan ministerios y gobiernos y dirijan grandes empresas donde los consejos de dirección tienen tantas mujeres como hombres. Que permite que la gente se case aunque sean del mismo sexo y que puedan abortar con libertad en las primeras semanas. Y que no obliga a los niños a estudiar religión en la escuela y deja de subvencionar a las confesiones mayoritarias apartando poco a poco a la religión de la sociedad.

Finales del siglo XXI, todo eso está más que logrado y les parece lo más normal del mundo.

Hoy en la SER he escuchado a italianos de a pie envidiarnos a Zapatero porque ellos verán mañana enfrentarse a Prodi contra Berlusconi, los dos mismos candidatos que compitieron en 1996, dos candidatos del siglo pasado. Y nos envidiaban a ZP porque lo ven como el representante de una nueva socialdemocracia moderna, capaz de modernizar la sociedad a base de leyes que la obliguen y dar una salida a roles que siguen marginados socialmente como es la mujer y los homosexuales. Una modernización imprescindible para seguir avanzando como sociedad.

Y me he quedado pensando que a pesar de las sombras que veo en la labor de ZP (básicamente en economía, política fiscal y empleo, donde no ha variado la línea del PP -alomojó [1] es que no se puede variar-) si he visto unas cuantas leyes sociales que están destinadas a provocar cambios sociales más que necesarios y que darán sus frutos a largo plazo. Leyes que aplaudo y en muchas de las cuales me siento representado (con matices, igual habría que afinar más, pero todas ellas necesarias). De hecho, me he quedado pensando que un proyecto social necesita un par de legislaturas, con suerte en la segunda, y con otro modelo de gobierno -quizás con un pacto de legislatura firme con otro grupo político- siga con las reformas necesarias y entre en la reforma de la ley del aborto y en los acuerdos de financiación de la Iglesia Católica. Dos años son muy pocos para cambiar a una sociedad, y eso es lo que lleva el gobierno gobernándonos, pero a mediados de una segunda legislatura serán seis, y con suerte ya las actuales leyes han calado como para acometer una segunda reforma que incluya esas dos citadas.

Naturalmente sólo me estoy imaginando cosas, pero como se suele decir, la historia juzgará. Como juzgará la etapa de Felipe González (cuando nos hayamos olvidado de su triste final recordaremos la tremenda trasformación social acometida) y la etapa de Aznar (no me pidan que lo analice, es pronto y tengo demasiados prejuicios).




[1] El (c) de la expresión es del guiñol de Acebes,
11:24 del 2006-04-08 # 9 Comentarios

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Comentarios

1
De: Blagdaros Fecha: 2006-04-08 13:20

Estoy de acuerdo, al menos en parte.

El problema es que los avances que vemos en estas áreas, no me parecen suficientes. Sin duda suponen un paso adelante, pero parece un paso tímido, quizá prudente, pero me gustaría que en algunas materias, la reforma fuera más contundente.

En materia de educación; no me acaba de convencer el tema; cierto que la ley del PP era un desastre, pero esta no me parece ninguna maravilla. Y respecto a la asignatura de religión, yo creo que debería ser suprimida de raíz del sistema educativo, que para eso están las iglesias y las catequesis.

En el tema de la mujer; creo que algunas medidas son excesivas y otras se quedan en nada.

El tema de la financiación de la Iglesia, creo que no lo están abordando con la contundencia necesaria, teniendo en cuenta que es una organización que lleva siglos recibiendo más de lo que le corresponde.

Pero bueno, lo cierto es que en todas estas materias y en muchas otras, se están produciendo avances.

En otros, estamos como estábamos, sino peor.

Pero en cualquier caso, agradezco el cambio.



2
De: Andûr Fecha: 2006-04-08 17:14

Personalmente no estoy a favor de la discriminación positiva. Por ejemplo, en el Ejército, creo que las pruebas físicas (y las medidas, pesos etc. mínimos) deben ser las mismas para hombres y mujeres. El trabajo que van a tener que hacer es el mismo, así que la cualificación también debería serlo.

Y otra cosa que me parece absurda es lo de las cuotas del tipo "tiene que haber un 50% de mujeres en tal departamento". Entiendo que a veces cuando hay una situación de monopolio o discriminación excesiva haya que tomar medidas extremas e incluso algo injustas para normalizar la sociedad, pero combatir injusticia con una injusticia diferente no me parece la mejor solución. No tengo ninguna otra que funcione a corto plazo, porque mi punto de vista es que la solución a este problema debe venir a medio-largo plazo a través de una buena educación, tanto reglada como social.



3
De: May Fecha: 2006-04-08 20:35

A mí tampoco me acaba de gustar la discriminación positiva, pero creo que por desgracia aun es necesaria, porque la mujeres aun no podemos optar a los mismos puestos y a los mismos sueldos con las mismas condiciones.
Pero que las pruebas físicas en el ejército, y que los requisitos de altura sean diferentes no es discriminación positiva. Es sólo que los cuerpos de hombre y mujer son diferentes... sino, en las Olimpiadas competiríamos juntos, y no habría esas diferencias en los récords ;)



4
De: Pirx Fecha: 2006-04-08 22:03

Akin, hazte una lista en dos columnas. Pon en una las medidas que han puesto en marcha y en otra las medidas que no han puesto en marcha. Me refiero, claro está, a las medidas que te gustan. ¿Ves alguna pauta? Yo creo verla. Las medidas puestas en marcha son todas susceptibles de crear polémica, pero tienen una repercusión pequeña y sobre poca gente. Me parece bien que se puedan casar los homosexuales. Lo de la adopción... también vale. Pero los mismos efectos prácticos hubiesen tenido leyes sobre parejas de hecho que no hubiesen tenido tanto eco. El problema del aborto lo veo como algo mucho más importante y ahí sigue, casi 24 años después. ¿Después de qué? Adivina.

La iglesia católica se queja mucho de esa ley y de que su asignatura no puntúe. ¿Y qué? Sigue cobrando un dineral del estado y controlando miles de colegios.

Lo de las mujeres no estoy seguro de a qué te refieres, pero la discriminación positiva no me gusta.

Es curioso, pero creo que la ley que va a beneficiar a más gente es la antitabaco. Dejé de fumar hace un lustro y esta ley ha mejorado mi calidad de vida de forma palpable.



5
De: Akin Fecha: 2006-04-08 22:29

Que algo beneficie a poca gente no significa que sea menos necesario. Hay poca gente con esclerosis múltiple, y ayudarles es una cuestión de justicia social. Como lo es equiparar las parejas homosexuales a las demás parejas.

Aunque sean pocos.

Y lo del aborto y la financiación de la iglesia, creo sinceramente que se abordaría en una 2ª legislatura si es que el gobierno consigue un apoyo estable. Hay cosas que no pueden cambiarse de un día para otro, y menos en una legislatura tan naturalmente crispada como esta...

A mí al menos no me parece que sea el momento. Ya se han cambiado demasiadas cosas de golpe, hay que esperar a que el ambiente se relaje un poco.



6
De: Estefanía Fecha: 2006-04-09 12:39

¡Akin, Akin, qué joven eres!



7
De: Akin Fecha: 2006-04-09 13:34

Cierto Estefanía, que tú me llevas... ¿3 años? ¿4?

Dentro de cuatro años miraré hacia atrás y me sorprenderé de mi inocencia...



8
De: Derem Fecha: 2006-04-10 12:01

¿Se ha vuelto usted liberal? Yo suprimiría la subvención de la Iglesia... y casi todas las demás: otras religiones, sindicatos, partidos políticos, cine, asociaciones varias, etc.
Otra opción es como en Alemania: los fieles pagan a sus iglesias a través de un pequeño incremento en su IRPF y el estado actúa como intermediario y cobra por la gestión.
Una tercera que me gusta más es que, ya que vamos a tener que pagar impuestos directos, al menos que el ciudadano decida directamente dónde deben ir parte de ellos: a la Iglesia, a Médicos del Mundo, a la Universidad de su zona, a las Hermanitas de los Pobres de su ciudad, al PCE, etc.

Respecto a lo del intervencionismo, no creo que conseguir la igualdad ante la ley (p. ej. voto femenino) o disminuir la burocracia y fortalecer el estado (p. ej. supresión de la obligatoriedad del matrimonio religiososo, con el civil llega) o aumentar la libertad individual (p. ej. a través de la promoción de la salud o de la educación) se pueda considerar como tal. Para mi son, aunque esto pueda ser discutible, políticas anti-intervencionistas, liberales, dicho con otras palabras.

Asunto totalmente distinto es la equiparación por ley de sexos (obligar a contratar por cuota, independientemente de la valía personal), el aborto (tema este confuso pues todo depende donde pongamos el comienzo de la persona) o el cese de las subvenciones, cosa que aplaudo, pero sólo para algunos, cosa que critico.

Lo que sí me pone los pelos de punta es la frase siguente: “(los italianos) lo ven (a ZP) como el representante de una nueva socialdemocracia moderna, capaz de modernizar la sociedad a base de leyes que la obliguen y dar una salida a roles que siguen marginados socialmente como es la mujer y los homosexuales” (el subrayado es mío).

¿Es acaso el papel del estado combatir los prejuicios a base de cuotas y multas o, simplemente, defender la igualdad ante la ley y no inmiscuirse en la moral de cada uno? Por dejarlo más claro, me parecería una barbaridad que un individuo considere que las mujeres son inferiores a los hombres y que, por tanto, en su negocio prefiera contratar varones, pero igualmente me parecería otra barbaridad obligarle a contratar igual número de mujeres que de hombres.



9
De: Akin Fecha: 2006-04-10 14:22

Derem, desde el punto de vista de un intervencionista, sí. Del mismo modo que se hace una discriminación positiva a favor de gente con deficiencias (para compensar el déficit de productividad que su deficiencia puede causarle, o los prejuicios que sobre ello tenga el contratador), o estaría de acuerdo en forzar la evolución de la situación de las mujeres en países de tradición muy sexista.

Pero yo sí soy intervencionista, y creo en el papel del estado como garante de igualdades.

Y no, no soy liberal, pero en determinadas cosas tengo un pensamiento anarquista, que en materia de derechos y libertades no anda muy lejos del pensamiento liberal (hasta que llegamos a la economía, donde divergen a extremos opuestos)



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