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By Akin since 2002
Publica Rinzewind una pequeña fábula (sí, es una Fábula como él dice, aunque no haya animales que hablen) sobre la existencia del Ratoncito Pérez. Ilustra a las mil maravillas los automatismos argumentativos de los creyentes (da lo mismo que sean creyentes de ovnis que en Dios). La Fábula está traducida por el propio Rinzewind de un texto cuya autora nos pide que lo divulguemos, así que contribuyo a ello que a mí también me ha encantado:

¿Es real el Ratoncito Pérez? Una fábula.

Harriet le dijo a su hermano pequeño Dan que no existía el Ratoncito Pérez: eran sus padres los que ponían el dinero debajo de la almohada.

Dan no creyó a Harriet. El sabía que existía el Ratoncito Pérez. Cada vez que ponía un diente debajo de su almohada, a la mañana siguiente aparecía dinero. Y todos sus amigos también decían que el Ratoncito Pérez les traía dinero. Y no podían ser papá y mamá porque se habría despertado cuando hubiesen entrado en su habitación y levantado la almohada. Además, papá y mamá decían que era el Ratoncito Pérez el que dejaba el dinero por las noches, y ellos nunca le mentirían.

Harriet consiguió que varios niños del vecindario le ayudaran a comprobar si el Ratoncito Pérez aparecía cuando sus padres no sabían que se les había caído un diente. Al parecer, cada vez que los padres tenían conocimiento de la situación, aparecía dinero debajo de la almohada a la mañana siguiente, pero si no lo sabían, el diente seguía ahí al amanecer. Dan dijo que el Ratoncito Pérez simplemente rechazaba participar en esos casos, y que no traería dinero si sabía que se le estaba poniendo a prueba.

Harriet sacó del armario su Kit del Detective Junior y buscó huellas en el dinero que el Ratoncito Pérez dejaba a Dan, encontrando las huellas de sus padres. Dan dijo que eso no probaba nada, porque había muchas maneras en las que el Ratoncito Pérez podía hacerse con dinero que previamente hubiesen tocado sus padres. O podía poner ahí las huellas de forma mágica para confundir a la gente. Y, por supuesto, el Ratoncito Pérez nunca dejaría sus propias huellas porque es un ser mágico.

La siguiente vez que a Dan se le cayó un diente, Harriet espolvoreó harina en el suelo, y a la mañana siguiente le enseñó a Dan las huellas de sus padres. Él dijo que eso no probaba nada ­ probablemente sus padres simplemente se habían acercado a ver cómo estaba, y el Ratoncito Pérez había llegado más tarde. No había huellas del Ratoncito Pérez porque se puede meter por huecos entre las paredes y no tenía que pasar justamente por encima de la harina.

La siguiente vez, Harriet colocó una cámara de vídeo en la habitación de Dan y pilló a sus padres en el acto (en el acto de coger el diente de debajo de la almohada y poner dinero en su lugar, claro está.) Dan dijo que eso tampoco probaba nada. Quizá el Ratoncito Pérez no aparecía si había una cámara grabando. Quizá tiene la capacidad de cambiar de forma y parecerse a sus padres en la grabación. Quizá le pidió a papá y a mamá el favor de hacer el cambio sólo esta vez.

Harriet cogió a Dan y le llevó a la habitación de sus padres, abrió un armario y le enseñó una caja que contenía todos los dientes que se les habían ido cayendo, perfectamente etiquetados y fechados. Ella dijo que eso era prueba suficiente de que sus padres estaban cogiendo los dientes y dejando el dinero. Dan dijo que eso no era correcto; el Ratoncito Pérez probablemente les daba a sus padres los dientes como recuerdo, o quizá se los vendía para conseguir más dinero que poner debajo de la almohada la próxima vez. ¡Eh, eso explicaría las huellas en los billetes!

Harriet y Dan hablaron con sus padres, que admitieron que eran ellos los que cogían los dientes y dejaban el dinero. Dan dijo que probablemente estaban mintiendo. ¿Por qué creerse lo que dice la gente? Él simplemente iba a ignorarlo todo excepto lo que sabía: que el mecanismo de dejar un diente debajo de la almohada funcionaba. Que el Ratoncito Pérez era real.

Harriet gritó de frustración y se arrancó el pelo a tirones. Lo dejó bajo su almohada. A la mañana siguiente, aún seguía allí.
09:34 del 2006-10-04 # 9 Comentarios

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Comentarios

1
De: Blanca Fecha: 2006-10-04 11:06

¿Y ahora van a contarnos que los Reyes Magos también son los padres? ;)

(Sé que me perdonarás, Akin, esta tontería de comentario, pero es que venía cantado)



2
De: Fernando* Fecha: 2006-10-04 11:42

Es muy original, jeje se parece a el de "besar el culo a Hank"

Lo copio. no sé como se usa el trackback



3
De: toxcatl Fecha: 2006-10-04 13:22

Oye, ese Dan... me recuerda a alguien.-
Push o algo asín se llamaba ¿no?
Es que para los nombres soy pesima.-



4
De: d33p Fecha: 2006-10-04 13:24

a mi me recuerda a las fes religiosas.



5
De: enhiro Fecha: 2006-10-04 13:35

Y al dragón en el garage de Sagan.



6
De: Stunt_Bum Fecha: 2006-10-04 22:51

Falta mi parte preferida de estas historias.
La parte en la que te dicen que el ratoncito Perez es un ser superior a tí, y que por lo tanto no te corresponde/puedes/debes juzgarle o ni siquiera cuestionarte su existencia o porque hace lo que hace.

Bueno Akin. Aunque no coincidamos en la forma de pensar en muchas cosas, este es un tema en el que creo que siempre coincidiremos.



7
De: Akin Fecha: 2006-10-04 23:59

Stunt, me discuparás si no recuerdo haber discutido contigo, es que discuto con mucha gente :D

De todos modos no hay problema, en realidad soy muy respetuoso con las opiniones ajenas, mientras sean respetuosos co las mías :)



8
De: icaro Fecha: 2006-10-07 06:26

Desgraciadamente, las religiones nunca van a respetar a la ciencia. Lo más que van a hacer es taparse los oidos y decir aquello de "na na nana naaaa"
Para muestra, una noticia:
http://barrapunto.com/articles/06/10/04/130218.shtml



9
De: Akin Fecha: 2006-10-07 11:35

Sí, he visto la noticia en varios blogs, es simplemente alucinante.

Por cierto, el gobierno ha dado otro paso atrás que se ha colado de rondón, ha dejado que cada centro decida el horario de las clases de religión, cuando antes tenían que ser obligatoriamente las últimas del día, para que los niños que no tuviesen religión pudiesen irse del centro.

Es obvio que es parte de los acuerdos con la ICAR. Si es que talante mucho (cosa que me gusta), pero los obispos les ponen los cojoncillos de corbata.



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